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| Turismo gastronómico | 03.04.2006 |
| «Rodamón» es la propuesta para seguir el turismo desde el sofá. |
En estos días en los que una marea de títulos acecha al lector a base de fórmulas consagradas surgen propuestas, tan sencillas como útiles, de agradable lectura.
El escritor, gastrónomo y viajero leridano, Enrique Ribera ha completado su mapa gastronómico y comarcal sobre la variopinta cocina que se da por aquellos andurriales -entre la cuenca del Ebro y los Pirineos-, en la que se mezclan la sabiduría campesina para aprovechar los productos de la tierra hasta sobrevivir en épocas de escasez: caza, aves y otros animales de corral, frutos de la huerta y de las cosechas de secano se combinan en una paciente elaboración heredada de siglos de penurias y hartazgos. Ribera, además pilota una editorial de la que han salido numerosos libros que van desde el costumbrismo campesino leridano a obras de asunto turístico, literario e incluso de la historia general, siempre tratados con mesura y rigor, huyendo de los extremismos al uso, que confunden la historia y la propaganda efectista.
La inquietud del vagabundo
El personaje tiene algo de vagabundo, también, y desde el epicentro de Alcoletge ha recorrido hasta el último rincón de sus entrañables comarcas, pero sus idas y venidas profesionales han cubierto el resto de España y muchos andurriales del ancho mundo. Colaborador en numerosos medios periodísticos y televisivos entre sus obras más recientes figura «Rodamón» (EERG), en la que recoge muchas de sus experiencias de vagabundo pero siempre con un objetivo claro de dar a conocer un territorio, un paisaje y unos personajes que nos salen de cualquier rincón de la ruta.
Con una cierta ironía, Enrique Ribera va narrando su amplia experiencia profesional que cuenta con hitos como el de ser uno de los promotores del «I Aplec del Cargol» y que cada mes de mayo reúne miles de personas en los Campos Eliseos leridanos para degustar el famoso crustaceo aderezado con todo tipo de salsas y aderezos culinarios. El acto ha entrado en ese circuito informal de grandes eventos que van desde Los Sanfermines pamplonicas a la Cremá fallera valenciana, pasando por el 12 de Octubre o la Feria Sevillana. Su fama es tan indiscutible que el signo más evidente del éxito es el aluvión de políticos de todo rango y condición que de repente descubren su gusto por los caracoles y recorren las casetas gastronómicas. Toda una vida de recogida de datos y transformación en noticias amables e instructivas.
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| Fuente: ABC.es |
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